Pastor Cesar Barrios

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jueves, 7 de abril de 2011

EXEGESIS- SERMONES- "La carta a la Iglesia en Sardis " (6)

“Estudios en Apocalipsis”

LA CARTA A LA IGLESIA EN SARDIS

PASTOR  CESAR   BARRIOS
TEXTO: Apo 3:1-6

Introducción (v.1a)

Sardis se encontraba a unos 50 Km. al este de Esmirna. En tiempos antiguos (sexto siglo a.C.), Sardis había sido una de las ciudades más importantes de Grecia.  Era una ciudad de gran opulencia, y contaba con prestigiosos edificios (cuyas ruinas aún se ven hoy en día).

En términos militares, Sardis estaba ubicada en un lugar estratégico, y por lo tanto gozaba de una gran seguridad contra los ataques de sus enemigos.  Lamentablemente, su misma ubicación geográfica hacía que a veces los ciudadanos se sentían tan confiados, que no tomaban las precauciones necesarias contra los ataques de sus enemigos. En repetidas ocasiones, este letargo fue la causa de su conquista, por ejércitos invasores.

            "Según el historiador Herodoto, el rey Creso había reunido una fabulosa fortuna en el
siglo 6 a.C., pero militarmente su reino, llamado Lidia, estaba en peligro, y por lo tanto
se encerró en su capital, Sardis, mientras el gran conquistador Ciro de Persia llegaba
para sitiarla.  Sabiendo que en el transcurso de los años muchos generales habían
intentado en vano la toma de Sardis, porque la acrópolis nunca había caído ante un
ataque frontal, y que la formación geológica del escarpado en que estaba edificada la
protegía por los otros tres lados, Creso no le dio importancia al sitio de Ciro.  Sin
embargo, no contó con la porosidad de la roca ni con la acción erosiva de las lluvias a lo
largo de los siglos; tampoco contó con el genio militar de Ciro.  El persa tenía prisa y
ofreció un galardón al primer soldado de su ejército que descubriera un sendero que
            permitiera escalar la faz del escarpado.

            Herodoto dice que Hiréades, un soldado listo y observador, se puso a vigilar el risco
como águila, y un día tuvo la suerte de ver que un soldado lidio, destacado en la
muralla, se le había caído accidentalmente el yelmo. Vio cómo aquél bajó tortuosamente
a recuperarlo, y cómo volvió a su puesto.  Hiréades no se perdió ni un detalle de la ruta,
y su mapa mental le ayudó esa misma noche (cuando los lidios, muy confiados en su
fortaleza, dejaban de montar guardia por el lado "no escalable") para guiar una
numerosa patrulla que sigilosamente escaló el risco.  Sardis cayó por creerse bien
protegida, y lo más trágico del caso es que trescientos años más       tarde la historia se
repitió exactamente.  Antíoco el Grande había obligado a Aqueo, su enemigo, a
encerrarse en su fortaleza "invulnerable" de Sardis, y una vez más un soldado del
            ejército sitiador descubrió bajo la protección de la noche una ruta que conducía a la
acrópolis."


En cuanto a su religiosidad, Sardis era uno de los centros del culto de Cibeles.        Su templo era tremendamente antiguo, datando de 300 años después del templo de Salomón.


1. LA DESCRIPCIÓN DE CRISTO (v.1b)

El Señor recuerda a la iglesia en Sardis de dos detalles acerca de Su Persona:


a. "El que tiene los siete espíritus de Dios"

Esta frase viene de Apo 1:4 (ver notas anteriores sobre ese verso).     La expresión verbal en griego es "ho echon", que es el participio presente del verbo "echo" (= yo tengo); es la misma expresión que encontramos en Apo 1:16.  Notemos que en Apo 2:1, la expresión verbal en griego es muy diferente (ver notas sobre ese verso).

Las palabras "los siete espíritus de Dios" deben entenderse como una referencia al Espíritu Santo en Su plenitud de poder y acción.  Lo que el Señor está diciendo con esta frase es que la obra del Espíritu Santo está bajo Su dirección (Hch 2:33).

La realidad espiritual de la iglesia en Sardis era muy triste.  La iglesia tenía la apariencia de vida espiritual, pero en realidad estaba casi muerta espiritualmente hablando.  Por lo tanto, la única esperanza para la iglesia era el poder del Espíritu Santo. Sólo Él podía revivir la iglesia, y Su obra estaba bajo la dirección del Señor Jesucristo.


b. "El que tiene...las siete estrellas"

Las "siete estrellas" son los "ángeles" o líderes de las iglesias (ver notas sobre Apo 1:20).  La obra de estos líderes también está bajo la dirección de Cristo.


2. LA DESCRIPCIÓN DE LA IGLESIA (v.1c,4)

En estos versos hallamos varios detalles acerca de la iglesia en Sardis:


a. "tienes nombre de que vives, y estás muerto" (v.1c)

Cuando Juan redactó Apocalipsis, a fines del primer siglo, la gloria y el poderío de Sardis ya habían pasado a la historia.  Sin embargo, los ciudadanos seguían jactándose de la importancia de su ciudad. En otras palabras, había una gran diferencia entre la reputación y la realidad de Sardis.    

Esta diferencia también se dejaba notar en la iglesia. Parece que la iglesia en Sardis tenía una buena reputación (seguramente por cosas que Dios había hecho en ella en días pasados); sin embargo, en el momento en que Juan escribe Apocalipsis, existía una tremenda diferencia entre la reptación de la iglesia, y la realidad que ella vivía. Ante los ojos de los hombres, la iglesia tenía "nombre de que vives", pero Cristo dice: "estás muerta".

Lo más triste de todo es que la misma iglesia no se daba cuenta de su realidad espiritual.


             "...quienes contemplaban la congregación de Sardis deducían que era una congregación
cuyos signos vitales eran aceptables. Tal vez era una asamblea que vibraba con
actividades, predicaciones, programas y conferencias, pero en lo que concernía a Cristo
estaba tan muerta como un cementerio."


b. "tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras..." (v.4)

Carballosa comenta que arqueólogos han descubierto una inscripción en Asia Menor que proclamaba, "que las vestiduras manchadas descalificaban al adorador y deshonraban al dios" (Carballosa, p. 85).

Foulkes ofrece otra interpretación de estas palabras.  "Los ritos primitivos de Cibeles involucraban a los adoradores en la danza entusiasta, la orgía y la mutilación del cuerpo" (Foulkes, p. 45).  En otras palabras, las personas en Sardis "que no han manchado sus vestiduras", es una referencia a los creyentes que no se habían contaminado espiritualmente, participando en esos ritos paganos (ver Judas 23).     Debemos notar que para fines del siglo 1, el culto de Cibele era parecido al culto de Diana de los efesios; es decir, era un culto relacionado con la prostitución.


Lamentablemente, las palabras "tienes unas pocas personas" indican que la gran mayoría de los miembros de la iglesia en Sardis habían descuidado su santidad de vida, y habían comprometido su fe.  Según Carballosa, "sólo una ínfima minoría de los creyentes de Sardis llevaban una vida de separación del paganismo y del mundo" (p. 83).


3. EL MENSAJE DE CRISTO A LA IGLESIA (v.2,3)


a. "Sé vigilante..." (v.2a)

A pesar de la triste condición de la iglesia en Sardis, no todo estaba perdido; había la esperanza de que la obra sea avivada.  La condición para esto era la vigilancia espiritual.

El significado literal del griego es, "por vuestro propio bien, sean vigilantes" (Carballosa, p. 83).     Parece que en estas palabras hay una alusión a la historia de Sardis, del peligro inherente de ser descuidados durante un conflicto bélico (ver Introducción, p. 46).  Si eso era peligroso en el contexto de una guerra militar, ¡cuánto más en una guerra espiritual!

Como Carballosa afirma, "el mejor antídoto para la seguridad espiritual" es la "vigilancia constante de los enemigos que asedian al creyente" (p. 84).


b. "...afirma las otras cosas que están para morir" (v.2a)

Muchas de las obras de los creyentes en Sardis no tenían valor alguno para Dios; eran obras muertas.  Había sólo unas cuantas obras que sí tenían valor ante los ojos de Dios, pero aun éstas eran tan débiles, que estaban a punto de morir.

El Señor explica la razón por este mandamiento: "porque no ha hallado tus obras perfectas delante de Dios" (v.2b).      Esta frase podría tener uno de dos significados:

            1. Dios tiene un alto nivel de exigencia en cuanto a nuestro comportamiento cristiano
                (ver Mat 5:48).  Lamentablemente, el comportamiento de los creyentes en Sardis
                no se conformaba con el criterio de Dios (Carballosa, p. 83).

            2. El problema fundamental con la vida de la iglesia en Sardis era que la mayoría de los
                creyentes allí nunca llegaban a concluir lo que comenzaban (es decir, su vida
                espiritual).  Muchos aparentaban comenzar bien la vida cristiana, pero no alcanzaban
    la "perfección" (= madurez espiritual).      Ver 1 Juan 2:19.
En conclusión, parece que en Sardis había bastante actividad cristiana; sin embargo, lo que a Dios le interesa no es tanto la cantidad, sino la calidad de la obra.


c. "Acuérdate...de lo que has recibido y oído" (v.3)

La exhortación aquí parece ser a permanecer en las cosas fundamentales del evangelio, que habían recibido al comienzo de su vida cristiana.

"Recordar constantemente, tanto el regalo de la gracia recibido por la fe en Cristo, como las instrucciones recibidas tocante a la práctica de la fe, debe ser una asignatura prioritaria en la vida de todo creyente" (Carballosa, p. 84).

Es posible que el Señor también esté animando a la iglesia a recordar la manera en que habían recibido el evangelio; es decir, del gran avivamiento espiritual que se había desatado cuando el evangelio llegó a Sardis por primera vez.      Según esta interpretación, el Señor estaba animando a la iglesia a volver al "primer amor" (Apo 2:4,5).


d. "...guárdalo" (v.3): El verbo en griego significa ‘vigilar’.  Los creyentes en Sardis tenían la
          responsabilidad de velar por su vida espiritual, reteniendo tanto el
          evangelio, como su vitalidad espiritual. 


e. "arrepiéntete" (v.3)

Este verbo implica "un cambio de manera de pensar acompañado de un cambio de comportamiento" (Carballosa, p. 85).  Dios no quería que los creyentes en Sardis simplemente reconozcan que estaban haciendo el mal, sino que cambien su forma de vivir.


ADVERTENCIA (v.3b)

El Señor dice al "ángel" de la iglesia en Sardis, "Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón..."   En repetidas oportunidades, Cristo usó la metáfora del ladrón para hablar de la Segunda Venida (Lucas 12:39; Mat 24:43; etc.).

Podría ser que el Señor está hablando de la Segunda Venida; pero otra interpretación de estas palabras sería que el Señor está advirtiendo de que Él podría venir en cualquier momento en juicio y disciplina.       Recordemos que en dos oportunidades críticas en la historia de la ciudad, Sardis había sido conquistada por sus enemigos por la falta de vigilancia.      Los enemigos habían venido, literalmente, como ladrones en la noche, y habían conquistado la ciudad.


4. LA PROMESA DE CRISTO (v.5)

El Señor termina esta carta con una serie de promesas:


a. "El que venciere será vestido de vestiduras blancas..."

El Señor ya había hecho esta promesa en el v.4, indicando que en el contexto de la iglesia en Sardis, "vencer" significa mantenerse puro en una sociedad corrupta y pagana.  Según el v.4, los que viven una vida de santidad tendrán el gran privilegio de vivir en una comunión estrecha con Cristo ("andarán conmigo...").
En el v.5, la promesa es diferente.   Los que logran mantenerse puros en este mundo de corrupción, un día recibirán "vestiduras blancas" de parte del Señor Jesucristo.

Hay CUATRO posibles interpretaciones de las "vestiduras blancas":

            1. Ellas representan pureza y santidad (ver Apo 7:14).
            2. Ellas representan gozo y alegría (Ecl 9:8).      Cuando los judíos estaban de duelo,
                echaban tierra sobre su ropa, y la suciedad representaba tristeza; por lo tanto, ropa
                blanca simbolizaba gozo y alegría.
            3. Ellas representan victoria (ver Apo 19:14). 
            4. Ellas representan la invitación a estar en la fiesta (ver  Mat 22:11,12). 


b. "no borraré su nombre del libro de la vida"

Rienecker comenta, "En el Antiguo Testamento el libro de la vida era el registro de todos los que tenían ciudadanía en la comunidad teocrática de Israel" (cita en Carballosa, p. 86).

Según Apo 20:15, la salvación eterna depende de ser registrados en el libro de la vida; ver Fil 4:3.

NOTA: Es muy importante observar que estas palabras no son una advertencia, sino una
             promesa.   Es decir, Cristo no está advirtiendo acerca del peligro de perder la
             salvación, sino está afirmando la seguridad de la salvación para todos los que le son fiel
             en esta vida.


Esta frase ha causado mucha polémica en torno a la pregunta de si se puede o no perder la salvación.      A primera vista estas palabras parecen favorecer la postura de que sí se puede perder la salvación, si es que uno descuida su vida espiritual.   Sin embargo, debemos balancear esta frase con unos 150 pasajes bíblicos que enseñan claramente la seguridad de la salvación (Carballosa, p. 87).


c. "confesaré su nombre delante de Mi Padre y delante de Sus ángeles"

Estas palabras nos hacen recordar lo que Cristo dijo en Mat 10:32.  La implicancia detrás de estas palabras es que en Sardis, la presión socio-cultural era tal que los creyentes podrían avergonzarse de ser seguidores de Cristo.  Con esta promesa, Cristo anima a los creyentes de Sardis a no avergonzarse de Él.


Conclusión

La realidad de los creyentes en Sardis era que se consideraban fuertes espiritualmente, cuando en realidad eran muy débiles.  Para ellos, el peligro era de ser conquistados silenciosamente, por su falta de vigilancia (ver 1 Cor 10:12; Gál 6:3).

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