Pastor Cesar Barrios

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jueves, 7 de abril de 2011

PREDICACIONES SOBRE LIDERAZGO "La Oracion de un Lider" (2)



LA ORACIÓN DE UN LIDER
Nehemías: Lecciones de Liderazgo  -  Parte 2 de 11
Nehemías 1:4-11

Hoy continuamos nuestro segundo mensaje en la Vida de Nehemias.
La Oración de un Lider.
Dios dijo hace mucho tiempo en Ezequiel 22:30 Busqué entre ellos un hombre que levantara una muralla y que se pusiera en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyera; pero no lo hallé.” Dios está buscando personas para usar, está buscando líderes. 

Nada pasa hasta que alguien provee el liderazgo.  Todo se levanta o cae en el liderazgo.  Estamos buscando mejores métodos, maquinaria, motivaciones.  Dios dice, estoy buscando mejores personas, personas que yo pueda usar.


La Ley de Liderazgo de Nehemías que estudiaremos hoy es La efectividad de mi liderazgo público es determinada por mi vida privada.

Hoy echaremos una primera mirada al corazón de Nehemías.  El era un hombre de oración; encontramos que ora nueve veces en este libro. En Nehemías 1 tenemos una de las mejores oraciones de la Biblia.  Aprendemos mucho de las personas escuchando sus oraciones.  Veremos cómo fue la vida privada de Nehemías y el tipo de oración que es contestada.  A Dios le gustaba contestar las oraciones de Nehemías. 

Tres preguntas:

       1.  ¿Cuándo debo orar?
       2.  ¿Por qué debo orar?
       3.  ¿Cómo debo orar?

I.          ¿CUANDO DEBO ORAR? Estamos listos para la respuesta.


Antes de hacer cualquier cosa.  Los hombres regresaron de Jerusalén y dijeron que estaba en ruinas.  Lo primero que hizo Nehemías (v. 4) fue llorar, hacer duelo, ayunar y orar por varios días. 
Pensamiento maravilloso:
Un líder hace más que orar, pero no hace nada hasta que ora.

 Los líderes hacen de la oración su primera prioridad; los perdedores usan la oración como último recurso.  Esa es la diferencia entre un líder y un perdedor.  Existen individuos con personalidad Tipo A – activistas, siempre activos, propensos a ataques cardíacos, quieren que el trabajo se haga, orientados a tener éxito, gente ocupada.  ¿Cuántos estamos muy ocupados para orar?  Nehemías dice que antes que hagamos cualquier cosa, tenemos que orar. 

Nehemías era un hombre activo, un organizador, motivador y administrador.  El construyó el muro alrededor de la ciudad en 52 días.  En lugar de inmediatamente hacer algo, lo primero que hizo fue orar.  No fue corriendo a formar un comité, sino que habló con Dios a solas.

II.  ¿POR QUÉ DEBO ORAR?


1.  Demuestra que dependo de Dios.

La razón por la que no oramos más es porque pensamos que no necesitamos hacerlo porque podemos manejar las situaciones nosotros mismos.  La primera reacción humana que tenemos a un problema es “¿Ahora qué voy a hacer?” En lugar de detenernos y decir, “Dios, ¿qué quieres hacer Tu acerca de esto?”  La Biblia dice en Juan 15 separados de mí nada podéis hacer”.  Es la única manera de dar frutos.

Vemos en Mateo 5:3 en las Bienaventuranzas “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.”  No hay cosa que Dios no pueda hacer para lo que dependen de El.  Nos hacemos útiles como líder cuando reconocemos nuestra total dependencia de Dios. 

2.  Alivia mi carga. 

Nehemías oró porque se sentía cargado por las malas noticias.  El era una persona muy sensible, muy compasiva.  El dice que lloró sobre las ruinas.  Pero en lugar de solo hacer duelo o llorar, él oró.  El llevó el problema a Dios.  Llevó su corazón roto a Dios.

El nombre de Nehemías significa “El Señor es mi consuelo.”  Cuando Nehemías estaba desconsolado por lo que pasaba en Israel, el llevó su problema a Dios.  Dios honra la oración cuando viene con un corazón genuino.  

Los líderes llevan sus cargas al Señor.  Isaías 40:31             “Mas los que esperan en Jehová  tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.”  Si vas a ser un líder, esto produce estrés.  Los grandes líderes encuentran sus fuerzas en sus rodillas.


3.  Libera el poder de Dios.

Nada libera el poder de Dios como la oración de fe.  En Jeremías 33:3 Dios dice, “Clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”  La oración puede hacer lo que Dios puede hacer; lo que Dios puede hacer, la oración lo puede hacer.  Muchos han venido fatigados.  Cuando Dios te guia a hacer algo, transforma lo imposible en posible. 


III.  ¿CÓMO DEBO ORAR?     

Tenemos un ejemplo de la oración de un líder en los v. 5-11.  Puedes aprender mucho de una persona por el tipo de oración que hace.  Una oración enlatada indica un espíritu seco.  Una oración egoísta indica un espíritu egoísta.  Algunas oraciones son como listas de Navidad.  Las oraciones impresionantes indican arrogancia, un corazón orgulloso.

Aprendemos mucho sobre Nehemías por el tipo de oración que hacía.  Recuerden que cuando él escuchó por primera vez sobre la caída de Jerusalén oró por 4 meses.  Esta no es una oración casual.  Esta oración sirve de ejemplo para orar exitosamente. 

Cada vez que encuentres una oración en la Biblia, las personas dieron una razón.  Una pregunta clave que debes preguntarte a ti mismo cuando ores es esta, “¿Por qué Dios debe contestar mi oración?”  La Biblia nos enseña que al orar correctamente debes dar a Dios una razón para tu oración.  No solo digas “yo quiero esto” o “este es mi deseo” – Dale a El una razón para tu oración. 

Los cuatro secretos de la oración contestada en la vida de Nehemías


1.  Fundamento mi petición basada en el carácter de Dios

Esta es la razón mayor que le das a Dios.  “Estoy esperando que contestes esta oración porque Lo Que Eres.  Eres un Dios fiel, grande, amoroso, maravilloso.  Tú puedes manejar este problema, Dios.”  Nehemías viene a Dios y dice, “Dios, quiero que hagas algo en Jerusalén”.  V. 5 Y le dije: “Señor, Dios del cielo, grande y temible, que cumples el pacto y eres fiel con los que te aman y obedecen tus mandamientos” (NVI), Nehemías dijo estas tres cosas a Dios:

a)      Eres Grande – esa es la posición de Dios
b)      Eres Temible – muestra Su poder
c)      Cumples tus promesas. El Pacto de Dios.

Nehemías primero reconoció quién es Dios y cuán grande es El.  Eso es adoración.  Dios, Tú Eres más grande que el problema.  El comenzó con la perspectiva correcta.  Cuando comiences a orar, di, “Dios, quiero que me contestes por lo que Eres.  Nos has dado todas estas cosas, estas promesas.  Eres un Dios fiel, amoroso, misericordioso”.  Basas tu petición en el carácter de Dios.

2.  Confieso el pecado en mi vida.

Este es el segundo paso si quieres que tus oraciones sean contestadas.  Los judíos desobedecieron a Dios.  Como resultado, Dios dijo, “Está bien, si no me obedecen van a perder la tierra de Israel.” Y la perdieron.  Por desobedecer a Dios perdieron su ciudad, el templo y fueron tomados en cautiverio.
v. 6-7 “Te suplico que me prestes atención, que fijes tus ojos en este siervo tuyo que día y noche ora en favor de tu pueblo Israel. Confieso que los israelitas, entre los cuales estamos incluidos mi familia y yo, hemos pecado contra ti.  Te hemos ofendido y nos hemos corrompido mucho; hemos desobedecido los mandamientos, preceptos y decretos que tú mismo diste a tu siervo Moisés.(Si tan solo hicieramos esta oracion nosotros el dia de hoy).

La primera parte de la oración de Nehemías basa su petición en quién es Dios.  “Dios, eres un gran Dios.  Eres temible, mantienes tus promesas.  La segunda parte, admitir quién soy.  El dice. “Hemos pecado.”  “Yo confieso... mi familia...hemos pecado...hemos desobedecido...”   No era culpa de Nehemías que los israelitas estuviesen en cautiverio.  Pero se incluye a sí mismo en el pecado nacional.  El dice, “He sido parte del problema.” 

Existe una confesión personal y otra nacional.  Esto es algo que no hemos comprendido.  No tenemos un sentido corporativo de América.  Somos individualistas.  Hemos aprendido a confesar mis pecados.  Nuestra sociedad nos ha enseñado que eres responsable de ti mismo.  Eso no es cierto.  Tienes que cuidar de tus hermanos(as).  Existe una frase que no deberíamos escuchar:  “Tengo que hacer lo que es mejor para mí.”  Esta frase justifica muchas cosas.  “No importa si dejo mi esposa(o) e hijos si tengo que hacer lo mejor para mí.  Nehemías no solo confesó su pecado personal, sino corporativo. 

Otra Ley de Liderazgo:  Los líderes aceptan la culpa pero los perdedores le hechan la culpa a otros.  Si quieres ser un líder, tienes que aceptar la culpa y compartir el crédito.  Los perdedores son acusadores y excusadores, siempre están haciendo excusas.  Siempre es culpa de otro.  Cuando violas una ley humana, estás ofendiendo a Dios.  Cuando hieres a alguien, estás hiriendo a Dios.  David dijo, “Contra Ti y solo contra Ti he pecado”  cuando cometió adulterio y asesinó a un hombre.  Los líderes aceptan la culpa.
 
Mientras más maduramos en el Señor, más aumenta mi conciencia de mi propio pecado y de la gracia de Dios.   Cuán grande es la gracia de Dios que usa gente imperfecta de esa manera.  Tengo que fundamentar mi petición en quién es Dios y luego confesar mi pecado.

3.  Reclama las promesas de Dios.

v. 8-9 “Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés, tu siervo, diciendo: "Si vosotros pecáis, yo os dispersaré por los pueblos; pero si os volvéis a mí y guardáis mis mandamientos y los ponéis por obra, aunque vuestra dispersión sea hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre".  Circula “si... yo” El tiene una advertencia y una promesa.

Nehemías está orando a Dios y diciendo, “Quiero que recuerdes lo que le dijiste a tu siervo Moisés.”  El le está recordando a Dios lo que dijo en el pasado.  Dios nos advirtió a través de Moisés que si somos infieles perderíamos la tierra de Israel.  Pero también prometiste que si nos arrepentimos, nos la regresarías.  En la Biblia encontrarás siervos de Dios recordándole a Dios sobre sus promesas.  David, Abraham, Moisés y todos los profetas lo hicieron. 

Pregunta:  ¿Necesita Dios que le recuerden las cosas?  No.  ¿Ha olvidado lo que prometió?  No.  ¿Entonces por qué lo hacemos?  Nos ayuda a recordar lo que Dios ha prometido.  Nada complace más a Dios que cuando le recuerdas una de Sus promesas.  Los niños nunca olvidan una promesa; por eso tienes que tener cuidado cuando las haces.  La Biblia dice que si como padres imperfectos cumplimos las promesas a nuestros hijos, cuánto más nuestro Padre Celestial que es perfecto. La oración transforma las promesas de Dios en cumplimiento. 

Existen sobre 7,000 promesas en la Biblia que están esperando para ser reclamadas.  Hay una cuento sobre un hombre que murió y fue al cielo.  El encontró almacenes en todo el cielo.  El preguntó, “¿Qué son estos almacenes?”  Respuesta, “Hay regalos y otras cosas ahí dentro.”  El hombre quiso verlos.  Cada artículo tenía una etiqueta:  situaciones espirituales, relaciones, carros, casas... Cada etiqueta decía lo mismo:  “Nunca ha sido reclamada.”



Dios nunca cierra su almacén hasta que tú cierras tu boca.  Dios te quiere bendecir más de lo que tú quieres ser bendecido.  Tienes que reclamar las promesas de Dios.

Nehemías podía reclamar estas promesas porque las conocía.  Las promesas que él menciona en estos versos están en Levítico 26:33 y Deuteronomio 30:4. ¿Cuándo fue la última vez que memorizaste una promesa de Levítico y Deut.?

La fuerza de mi oración es determinada por el conocimiento de las promesas de Dios.  
Si esto es todo lo que aprendemos en esta mañana ya nos podemos ir.

El secreto de una oración exitosa es declarar las promesas de Dios.   Necesitamos aprender las promesas de Dios.

Mencionar unas cuantas promesas a necesidades con versiculo biblicos de memoria.

Promesas para las siguientes necesidades:

Miedo   Salmo 34:4
Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.

Ansiedad: 1 Pedro 5:7
Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

Enfermedad: Salmo 103:3
El que sana todas tus dolencias.

Y que pasa si Dios no me sana:   2 Corintios 12:9
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Para los Solteros : Salmo 37:4
 Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

Con cargas y ya no puedes mas  Mateo 11:28
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Desilusionado por alguna traición. Romanos 8:28.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Quieres vencer algo en tu vida y no puedes. Filip. 4:13 “Todo lo puedo en Cristo, que me fortalece”.

Para problemas económicos. Malaquias 3:10 
Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

Estas a punto de morirte Filip. 1:21 
Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Te sientes caido:  Proverbios 24:16
Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse.

Tentaciones: 1 Corintios 10:13
No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

Cosas Imposibles: Lucas 18:27 El les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.

4.  Sé bien específico en lo que estás pidiendo.

Para obtener respuestas específicas tienes que hacer peticiones específicas.  Si haces oraciones generales, ¿cómo vas a saber si fueron contestadas?

v. 10-11 »Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder y con tu mano poderosa. Te ruego, Jehová, que esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo y dale gracia delante de aquel hombre».  Nehemías hizo una oración completa para al final hacer una pequeña petición.  “Que cuando yo vaya delante del rey a pedir tiempo para construir el muro, me des gracia delante de él.”  Nehemías está dispuesto a ir a Jerusalén y reconstruir el muro.  Pero sabía que necesitaba el permiso del rey, quien no era creyente.  Nehemías quería pedir una licencia para ausentarse por 3 años para reconstruir algo que este mismo rey había prohibido.  Por eso él pidió gracia delante del rey.

El no titubeó al orar por éxito, fue muy atrevido en su oración.  No existe nada malo en pedir éxito en lo que últimamente le dará la gloria a Dios.  Ora con valentía, sé atrevido. Pidámosle a Dios que nos de éxito en: Matrimonio, con nuestros hijos, en mi trabajo, en mi escuela. Hay jóvenes que ya se dan por vencidos porque piensan que no tienen inteligencia. Dios les puede dar éxito en sus estudios.

 *Leía una ilustración que dice que cuando Dios le estaba poniendo los nombres a los animales se acerco un animal y le dijo: Tu te llamaras Burro y luego se fue. A la media hora regreso y le pregunto a Dios que como se llamaba. Dios le dijo: te dije que Burro. Gracias y luego se fue. A la media hora regresa por tercera vez y le pregunta a Dios que como le había dicho que se llamaba: Dios le dije: Te dije Burro Tonto. Gracias, ahora con el apellido ya no se me va a olvidar.  Dios no nos hizo burros, nos dio la facultad de superación. Lo podemos lograr.


Punto:  Si no puedo pedir a Dios que bendiga lo que estoy haciendo, es mejor que comience a hacer algo diferente.  Si no puedes pedir éxito a Dios en lo que estás haciendo, debes hacer algo diferente.  Dios no quiere que desperdicies tu vida.


Recuerda que esto es solo un ejemplo de una oración de 4 meses.  ¿Qué hizo Nehemías durante estos 4 meses?  ¿Hizo la misma oración varias veces al día?  No.  Comienzas orando por algo y luego esto se va clarificando.  Eso es uno de los propósitos por los que Dios atrasa las contestaciones muchas veces: Quiere que seamos clarificados.

Puedo imaginar a Nehemías comenzó algo así, “Dios quiero que hagas algo por esas personas allá.  Ayúdalos por favor.”  “Probablemente, luego de varias semanas, Dios le dijo, “¿Nehemías, no estás siendo hipócrita?  Si estás tan preocupado, ¿por qué no te involucras?”  Probablemente durante esos 4 meses él recibió una pequeña luz en su mente que decía, “Yo podría ser la contestación a esa oración.  Quizás Dios podría usarme para reconstruir el muro.  ¡Yo lo haré, estoy dispuesto!”  Primero oró, “Dios ayúdalos”.  Ahora estaba orando, “Dios dame éxito”. 


William Carey, fundador del movimiento moderno misionero solía decir, “Espera grandes cosas de Dios; haz grandes cosas para Dios.”


Resumen: El tipo de oración que Dios contesta.  Las cuatro marcas de la oración de Nehemáas son las mismas que necesitas en tu oración si vas a ser un líder que quieres que tus oraciones sean contestadas regularmente:

1.      Una oración de convicción de quién es Dios.  Es convicción de que Dios es solo Dios, es grande y está en control.  El me quieres escuchar y contestar mis oraciones.  Esto es adoración, engrandecer a Dios.

2.      Una oración de confesión de quien soy y lo que soy.  “Dios he pecado, he cometido errores y soy imperfecto.  Sé específico.

3.      Una oración de confianza en lo que Dios ha prometido.  Reclamar las promesas de Dios.  Las promesas son las llaves que abren las contestaciones a la oración.  Tienes que aprenderte esas 7,000 promesas. 

4.      Una oración de compromiso.  “Estoy dispuesto a ser parte de la respuesta.  Dios, puedes usarme, me comprometo a ser parte de la solución.”

Estamos hablando de liderazgo.  Cada uno de ustedes es un líder porque el liderazgo es influencia.  Son líderes en diferentes aspectos de su vida.  El primer paso en el liderazgo es desarrollar una vida privada con Dios.  Desarrolla una vida de oración.  Aprende a orar como Nehemías.  Mira las puertas del cielo cuando se abran.

Próximamente veremos ¿Qué haces cuando ya has orado?  ¿Cuál es el siguiente paso?






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